Intervalos entre pulsaciones
Lo que se mide no es el texto, sino el tiempo entre teclas
El ritmo de tecleo registra cuánto tarda una persona entre una pulsación y la siguiente, y cuánto se detiene antes de ciertas teclas. El contenido escrito no se analiza: solo la forma de escribir. En una aplicación de inversión, esa cadencia se compara con el patrón previo del usuario para ver si quien opera la cuenta es quien dice ser.
La diferencia frente a una contraseña puntual
Una contraseña protege el momento del acceso, no lo que ocurre después. Cuando alguien entrega o pierde el dispositivo ya desbloqueado, la sesión sigue activa y no se vuelve a pedir credencial en cada operación. La señal conductual, en cambio, se lee mientras la persona escribe su orden o navega por la cartera, sin interrumpir la tarea.
El cansancio y el cambio de teclado también alteran la señal
La cadencia no es rígida. Un teclado externo, el cansancio al final del día o escribir con una mano ocupada producen desviaciones que no implican un cambio de operador. Por eso los umbrales deben recalibrarse y tratarse como indicios de contexto, nunca como prueba única de identidad.
Una huella que se sostiene mientras la cuenta está abierta
El interés de esta señal está en su continuidad: no se activa una sola vez, sino que se compara a lo largo de la sesión. Si el patrón se mantiene estable, la verificación pasa desapercibida. Si aparece una discontinuidad, corresponde revisar el evento antes de tomar cualquier decisión sobre la operación en curso.