Si en tu aplicación de inversión ya se escribe una orden mientras la sesión está abierta, hay margen para observar el ritmo de tecleo, la inclinación del dispositivo y el trazo del dedo sin pedir nada extra al usuario. La duda razonable no es si la señal existe, sino cómo ajustar los umbrales según la sensibilidad de cada operación y qué hacer cuando el patrón se rompe: confirmar, limitar lo sensible o dejar registro del evento. Ese es el terreno donde conviene contrastar criterios antes de tocar producción.
Cuéntanos en qué punto de la operativa quieres situar la verificación pasiva y qué límites manejas hoy.